El curso impartido por ocho profesores ha abordado una reflexión crítica sobre las manifestaciones carnavalescas desde una perspectiva de género. El Carnaval se entendía, histórica y socialmente, como un breve tiempo de liberación individual y colectiva. En este sentido, han sido habituales los ejemplos de travestismo en la máscara y el disfraz, mientras que se reiteraban las prohibiciones sobre dichas prácticas consideradas anómalas. Además, la hegemonía masculina ha propiciado la cosificación de la mujer, por una parte, como objeto de erotización, y por otra, como objeto de crítica mordaz e hiriente, justificada casi siempre por el sentido satírico y el recurso al humor inherente al Carnaval.

En este contexto, el curso se ha planteado hasta qué punto ese recurso a la broma constituye una muestra de sexismo. Entre sus objetivos se han incluido conocer y analizar manifestaciones de travestismo en las máscaras tradicionales y en el disfraz contemporáneo; revisar ejemplos del uso del cuerpo femenino en el imaginario carnavalesco; analizar las muestras de sexismo en las manifestaciones carnavalescas; y denunciar el sexismo que se disfraza y justifica como muestras de humor.

En este marco, la profesora Panero impartió la conferencia titulada “Travestismo y género en las máscaras tradicionales de Carnaval”, centrada en las manifestaciones carnavalescas del noroeste peninsular. La ponencia analizó la relación entre máscara, cuerpo y género en las mascaradas rurales del occidente peninsular, atendiendo a la participación, al sostenimiento del rito y a la redistribución de roles.

Aunque tradicionalmente relegadas a posiciones secundarias, las mujeres han sido fundamentales en su dimensión material y simbólica mediante la confección de indumentarias, la transmisión de saberes y la preparación festiva. Paralelamente, lo femenino ha ocupado un lugar central en la imaginería carnavalesca, a menudo performada por hombres.

Asimismo, la intervención destacó cómo, desde la segunda mitad del siglo XX, los cambios socioeconómicos han situado a muchas mujeres en el centro de la continuidad ritual, en un contexto de creciente turistificación. En este marco, algunas han comenzado a asumir roles tradicionalmente masculinos, lo que plantea interrogantes sobre si estos cambios implican una redistribución efectiva de los trabajos invisibles o si, por el contrario, reproducen desigualdades previas.

La participación del proyecto MASKS en este curso refuerza su compromiso con el análisis crítico de las prácticas culturales y su difusión en contextos académicos y sociales contemporáneos.