Georgiana Vlahbei e Iuliana Dumitru, museógrafas e investigadoras del Museo Nacional del Campesino Rumano, en calidad de responsables de MASKS han sido las encargadas de organizar la movilidad y de acompañar a los estudiantes. Han estado apoyadas por más personal de otros departamentos de la institución.

El programa ha comenzado con una sesión introductoria orientada a presentar los objetivos de la movilidad, favorecer el conocimiento entre los participantes y plantear los primeros ejercicios de reflexión. A continuación, los estudiantes han visitado la exposición permanente del museo, con especial atención a la mirada curatorial, la perspectiva museográfica y la representación de las máscaras, seguida de un coloquio sobre el papel de la institución en la conservación del patrimonio y su relación con la cultura rural y campesina.

Durante la primera jornada también se ha desarrollado un primer taller sobre las máscaras en relación con el montaje expositivo, desde un enfoque museográfico y curatorial, además de una sesión de trabajo sobre la primera tarea propuesta.

La segunda jornada ha estado dedicada al conocimiento interno de la institución. Los participantes han visitado el depósito del museo, acompañados por la responsable del departamento de colecciones, para conocer los procesos de conservación, custodia, prevención y gestión del patrimonio, con una atención específica a la colección de máscaras.

Posteriormente, han conocido el archivo de imagen del museo junto a su comisaria, explorando la presencia de las máscaras en los fondos documentales y la función de los archivos multimedia. La jornada se ha completado con un segundo taller sobre el patrimonio de las máscaras desde la perspectiva de la cultura material y del patrimonio tangible.

El tercer día ha incluido una salida de campo a Brănești, donde el grupo ha mantenido un encuentro con Cucii din Brănești, una agrupación ritual enmascarada vinculada al ciclo de Cuaresma y Carnaval de primavera en el noreste de Bucarest. La visita ha permitido observar de cerca una manifestación viva del patrimonio inmaterial y su inserción en la vida comunitaria. Por la tarde, los estudiantes han continuado con el desarrollo de sus trabajos, de manera individual o colectiva, a partir de los aprendizajes adquiridos durante las jornadas anteriores.

La última jornada ha estado dedicada al taller final, centrado en el objeto ritual y en la máscara como elemento vinculado a costumbres, festividades, rituales vivos y comunidades portadoras. El programa ha integrado también ejemplos de trabajo de campo y una aproximación antropológica a las comunidades de máscaras.

La movilidad ha concluido con la presentación de los trabajos realizados, tanto individuales como colectivos, seguida de una sesión de debate y una ronda final de valoración y conclusiones. La experiencia ha supuesto una oportunidad de formación práctica, intercambio internacional y acercamiento directo al patrimonio de las máscaras desde perspectivas museológicas, antropológicas y comunitarias.

El día 7 de julio dieron comienzo dos movilidades más, una en Bragança y otra en Valladolid para formar a más estudiantes en la cultura de la máscara y poner en valor la artesanía.