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Pilar Panero García analiza el papel de las máscaras en los rituales religiosos de la Tierra de Campos durante la Edad Moderna
La profesora de Antropología Social de la Universidad de Valladolid y directora de la Cátedra de Estudios sobre la Tradición, Pilar Panero García, impartió el pasado jueves 8 de octubre la conferencia «La máscara tradicional en contextos rituales religiosos. Algunos casos de la Tierra de Campos», incluida en la programación del ciclo «Cultura en Otoño», organizado por el Ayuntamiento de Medina de Rioseco.
La ponencia ofreció una mirada histórica y antropológica sobre el uso de las máscaras en las celebraciones religiosas de la Edad Moderna y cuestionó la idea de que estos elementos fueran exclusivos del carnaval o estuvieran necesariamente vinculados a la transgresión. Por el contrario, la investigadora mostró cómo las máscaras formaron parte de representaciones públicas, reguladas y devocionales que contribuían a hacer visible y comprensible el relato sagrado durante las procesiones de Semana Santa y Corpus Christi.
A través de los ejemplos de Medina de Rioseco, Becerril de Campos y Laguna de Negrillos, Panero García reconstruyó un universo ritual en el que los cuerpos, las imágenes, la indumentaria y los atributos simbólicos se combinaban para representar lo sagrado y favorecer la participación de la comunidad en las celebraciones.
Uno de los casos más destacados fue el del Santo Sepulcro de Medina de Rioseco. Durante la procesión del Viernes Santo, doce trabajadores del gremio de curtidores portaban la urna procesional vestidos como apóstoles, con albas, cíngulos, pelucas y máscaras, también denominadas «rostros». Estos elementos no pretendían convertir literalmente a los portadores en los personajes representados, sino establecer una mediación simbólica entre la persona y el papel que desempeñaba. De este modo, los participantes completaban la escena escultórica del Cristo yacente, manteniendo el decoro religioso de la representación.
La conferencia se detuvo también en Becerril de Campos, donde la Cofradía del Nombre de Jesús y Santos Apóstoles, documentada entre 1661 y 1757, organizaba representaciones para la festividad del Corpus Christi. Sus integrantes encarnaban a los apóstoles, Dios Padre, san Sebastián y otras figuras religiosas. La documentación conservada recoge gastos en ropas, coronas, caretas e insignias, y registra, en 1745, el retoque de veintiuna insignias, principalmente rostros o máscaras y diademas. Estos testimonios permiten conocer la importancia de la cultura material en la preparación y continuidad de las representaciones.
Panero García explicó que, durante el Barroco, el templo y la calle formaban parte de un mismo espacio ritual. Las procesiones extendían la experiencia de lo sagrado a través de imágenes, música, movimiento, vestuario y participación colectiva. Desde esta perspectiva, la máscara podía contribuir a reforzar la ortodoxia religiosa, al hacer reconocibles los personajes y ordenar simbólicamente la representación.
Sin embargo, esta relación entre máscara y religiosidad experimentó cambios a partir de mediados del siglo XVIII. En 1757, un visitador condenó los enmascaramientos de Becerril de Campos calificándolos de «mojiganga». Las reformas ilustradas y eclesiásticas posteriores intensificaron las restricciones sobre determinadas dramatizaciones, consideradas profanas o supersticiosas. Como consecuencia, muchas máscaras procesionales desaparecieron, aunque el proceso no fue uniforme ni inmediato en todos los lugares.
La conferencia concluyó con una reflexión sobre la vigencia de estas manifestaciones en la actualidad. Lejos de ser simples vestigios del pasado, las máscaras tradicionales han adquirido nuevos significados relacionados con la devoción, la memoria colectiva, la identidad local y la conservación del patrimonio, sin quedar al margen de su posible dimensión espectacular. Su continuidad, señaló la ponente, depende de la capacidad de las comunidades para cuidar estas prácticas, adaptarlas a los nuevos contextos y transmitirlas de generación en generación, manteniendo vivo el vínculo entre tradición, celebración y patrimonio cultural.
El encuentro se celebró en el salón de actos del Ayuntamiento de Medina de Rioseco, que dio comienzo al ciclo de conferencias «Cultura en Otoño 2026», cuya programación de octubre y noviembre está dedicada a acercar al público diferentes aspectos de la cultura y las tradiciones.
La conferencia también pudo seguirse a través de la retransmisión en directo del canal de YouTube del Ayuntamiento de Medina de Rioseco.

Fjmolina2026-10-12T17:53:25+02:00
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