Hace algunos años, a raíz de las obras de expansión de la red ferroviaria, salió a la luz en Tafalla (Navarra) un fascinante conjunto de más de 200 piezas de cobre de unos 3000 años de antigüedad. Se trataba de un conjunto compuesto fundamentalmente por dos tipos de objetos, los cuales, a la luz de los análisis micrológicos realizados, apenas revelaban huellas de uso y desgaste tras su confección.

¿Por qué sucedería esto?

¿Qué son estos objetos?

Para dar respuesta a estas preguntas un equipo de investigadores de distintas instituciones dirigidos por el profesor Manuel Rojo Guerra ha recurrido a la arqueología experimental en los talleres de la Universidad Autónoma de Madrid. De este modo se ha tratado de reconstruir los conocimientos tecnológicos de las comunidades de la Edad del Bronce.

Si quieres saber qué son estas piezas y cómo se ha descubierto su función, mira el vídeo.

 


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